Aunque el viajecito a Francia se viera truncado por una carrera ciclista que nos obligó (guardia civil mediante) a dar la vuelta a 400 metros antes de llegar a la frontera francesa, hubo oportunidad de sacar fotos chulas





Aunque el viajecito a Francia se viera truncado por una carrera ciclista que nos obligó (guardia civil mediante) a dar la vuelta a 400 metros antes de llegar a la frontera francesa, hubo oportunidad de sacar fotos chulas







Qué pasaría si de repente se desatara una epidemia zombie… pues básicamente, que habría que sobrevivir. Y para ello, el protagonista de la película tiene su propia lista de reglas de supervivencia.
Y siguiendo escrupulosamente esta lista es como un joven asocial con fobia a los payasos consigue sobrevivir a los zombies en su camino a su ciudad: Columbus.
Por el camino se encuentra a Tallahassee, un tío duro que tiene dos metas en la vida: matar zombies y buscar el último bollito twinkie para comérselo. También se cruzarán con la pequeña Little Rock y su hermanísma Wichita-ay-omá-que-rica, que se dirigen al último reducto no infectado del planeta… un parque de atracciones.
Así pues se dirigen todos hacia allí: El asocial, el tipo duro loco pero de buen corazón en el fondo, la tía buena y la hermana repelente de la tía buena. Coctel perfecto, jajaja
Tras enfrentamientos con zombies, engaños, huídas, enamoramientos, la aparición de Bill Murray como él mismo (y promocionando subliminalmente la próxima “Cazafantasmas III”) y tristes y reveladoras historias, todo acaba con festival de sangre en el parque de atracciones, que estaba infestado de zombies en realidad.
La película mola. Si hubieran querido hacerla seria, hubieran podido, pero se hubieran perdido escenas realmente graciosas… y la película se abre al ritmo del Whom the bell tolls de Metallica.
Christine es una trabajadora de un banco, y su tarea consite principalmente en gestionar créditos hipotecarios. Hasta que un día le dice a una vieja gitana que no puede prorrogar más su hipoteca. Desde ese momento, su profesión consiste en pasarlas putas estar maldita.
Así pues, la gitana le lanza una maldición según la cual el demonio Lamia la perseguirá y atormentará durante tres días, para finalmente quedarse con su alma (como buen demonio que se precie).
Aunque el novio de Christine es muy escéptico con el tema, acuden a un espiritista hindú que pasaba por ahí (en realidad eran ellos los que pasaban por la tienda de este tipo) que les cuenta cómo actuar y tal. Total, que después de varios sustos, posesiones, sacrificios, y demás rituales, nos encontramos a la pobre Christine intentando terminar con la maldición desesperadamente, durante lo cual, se suceden nuevas posesiones, sacrificios y demás rituales.
Esta película en sí, no me ha parecido de miedo… más bien tiene varias escenas asquerosas, pero no de miedo. Aunque algún susto sí que tiene. Pero lo mejor sin duda es que el director (Sam Raimi) vuelve a sus orígenes (Posesión infernal y demás películas) ochenteros de serie b, donde mezcla el terror con humor (negrísimo) y escenas absurdamente macabras; además del descubrimiento para mí de Alison Lohman, que es ay omá que rica guapísima